Tuesday, December 7, 2010

Alfonso Cardona el mejor maestro.

Por Roberto Pons Monreal

Cuando fallece un amigo nos sentimos desolados y más cuando ese amigo era alguien especial. Ya sea porque hizo algo diferente o porque tenía un don que plasmaba en su quehacer cotidiano.

Y éste era el caso del extraordinario fotógrafo mexicalense Alfonso Cardona Sánchez, fallecido a consecuencia del cáncer a los 55 años en Mexicali, el pasado 11 de noviembre.

Alfonso, en sus más de 30 años de fotógrafo plasmó imágenes de increíble belleza de nuestras tierras bajacalifornianas. Cualquiera que haya visto sus fotos estará de acuerdo que su trabajo no le pedía nada a los grandes artistas de la lente de Los Ángeles, Nueva York, Francia, Inglaterra o Japón.

Hoy recuerdo con gran nostalgia cómo en una ocasión, no hace mucho, llegó a mi casa acompañado de su hermano Arturo (lo hizo muchas veces) y rápido organizamos con los viejos amigos de la palomilla una "reunión fotográfica" y nos proyectó en su cañón más de 1 mil 200 transparencias de tarjeta postal y almanaque... ¡qué ojo y qué sensibilidad!, ante nuestros ojos desfilaron las montañas, el mar, pescadores, amaneceres y atardeceres, rancherías olvidadas, vestigios coloniales, amistosos lugareños, águilas, gaviotas, cactus y flores.

Alfonso comía y respiraba fotografía, y supo llevarla a otro nivel. Sus fotos tienen un aura mística imposible de describir con palabras. Al paso de los años me acostumbré a verlo con su inseparable cámara al hombro como una extensión de su propio cuerpo. Llegué a sospechar que dormía con ella.

Su arte era inigualable y ecológicamente comprometido, por ello emprendió su recorrido a pie por toda la península de Baja California en una gran aventura de matices muy enriquecedores (Proyecto Península 1999-2000) ya que pudo constatar de primera mano todas las bondades de nuestra tierra así como las carencias y costumbres de sus habitantes.

Recorrió cada kilómetro, cada metro y cada rincón como ningún fotógrafo mexicano (o extranjero) lo había hecho. Creía en sus sueños y fue a retratarlos. Nadie como él tuvo el valor y la visión de cristalizar travesía tan temeraria sorteando todo tipo de obstáculos.

Durante su singular trayecto, Alfonso Cardona y sus amigos que lo acompañaron, recibieron de los pobladores peninsulares numerosas muestras de cariño y hospitalidad, ofreciéndoles aliento para continuar con su prolongada y pesada marcha. En Santa Rosalía, Mulegé, Loreto y otras poblaciones fueron invitados a ofrecer conferencias y pláticas.

En una de tantas entrevistas le preguntaron a Alfonso qué tenía pensado hacer con la enorme cantidad de fotografías que había captado (más de 35 mil imágenes en dos viajes) y él respondió: "Vamos a formar un archivo que reúna todas las condiciones de conservación para las fotos, y de ahí formar una fototeca que es un trabajo más completo que el archivo fotográfico del Estado. Queremos que sirva como una especie de memoria de fin de siglo en la península. Un regalo, un obsequio, un testimonio para toda la comunidad".

Poncho, que también fue maestro universitario de su especialidad y coordinador del Fondo Latinoamericano de Fotografía, ha recibido emotivas palabras de despedida en su página personal (facebook.com/proyectopeninsula) así como condolencias para su familia.

Tal y como sucede con muchos artistas, suponemos que su trabajo va a ser más valorado ahora que ya no está con nosotros.

Toca ahora a la comunidad de fotógrafos locales (o ensenadenses donde vivió por muchos años) montar una exposición con su extenso trabajo.

No se trataría de ver únicamente fotos bonitas montadas en la pared de cualquier galería para cumplir el requisito oficial de una exposición sino de apreciar a alguien especial que vivió por y para la fotografía profesional, haciendo un enorme recorrido a pie por miles y miles de kilómetros por toda nuestra península, captando así el corazón mismo de su tierra... ¿qué fotógrafo puede presumir de eso?

Su obra queda como herencia para las futuras generaciones. Y eso, es un consuelo tan necesario por la gran tristeza que nos invade a todos los que fuimos sus amigos. Quizá por ello la atmósfera ha estado fría y gris en estos días. Las cámaras fotográficas han perdido su enfoque. Se veló el rollo. La imagen salió borrosa. El cuarto oscuro está cerrado. Las bellas imágenes han cesado. Alfonso se ha ido.

E-mail: rponsmonreal@hotmail.com